Roberto Jiménez duerme en la ciudad más europea de América Latina: Buenos Aires; pero vive en Malingas. Cada actuación del delantero con camiseta de San Lorenzo es seguida con veneración por sus paisanos en ese pobre caserío de Piura habitado por menos de mil personas. Muchos de ellos recorren los casi 15 kilómetros que los separan de Tambogrande, donde hay televisión por cable, para sentir en vivo y directo los goles del hijo ilustre.
Si su solo presencia en San Lorenzo, uno de los grandes del fútbol argentino, es alegría para los malingueños, los goles que Roberto empezó a anotar la semana pasada son fiestas patronales.
Jiménez ha tenido la genial idea de ordenar la instalación del sistema de energía con paneles solares para después instalar cable en su casa. Sus paisanos podrán gritar junto a sus hermanos, su mamá Santos y sus papá Clotario sus infladas de redes.
De patito feo en el equipo que dirige Ramón Díaz, con cinco delanteros con más cártel por delante, ‘Malingas’ a punta de goles se ha ganado un lugar en la delantera del ‘Cuervo’. El fin de semana viene Boca Junior, y Roberto sueña con anotarle un gol. A pesar que su técnico no lo ponga de titular.
Han llegado informaciones que los habitantes de Malingas odian con alevosía un tal ‘Pelado’ Díaz: Les quiere quitar su felicidad.
viernes, 2 de marzo de 2007
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