Me lo imagino angustiado esperando la noticia. Con la pierna cruzada y moviéndola con nerviosismo. Tal vez comiéndose las uñas. Recostado en su sillón. Parándose. Sobándose su cara barbuda. Prendiendo un cigarro (¿fumará?). Pisando la colilla. Prendiendo otro cigarro.
Me lo imaginó en su éxtasis luego de escuchar la noticia que tanto esperaba. Sus arreglos, compromiso y ofrecimientos surtieron efecto. En la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional (ADFP) la mayoría de clubes refrendó su barrabasada de amnistiar al Sport Ancash, por ello creo que en ese momento estuvo alegre, emocionado. Se sintió ganador. Todopoderoso. Un gamonal que espantó a unos malcriados campesinos que intentaron ingresar a sus dominios.
Por estos días me lo imagino tranquilo. Esperando que pase el tiempo, para ello hace gala de su mejor virtud al frente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF): esconderse en las tormentas. Él tiene la cualidad del avestruz: cuando hay problemas esconde la cabeza. Nunca da la cara.
Manuel Burga, ¿dónde estás? ¿Qué pasa en estos momentos por tu cabeza? Porque no sales a enfrentar el despropósito que hiciste. No. Por favor. Mejor no. Quédate dónde estás. Tu cara es tan dura que las críticas adversas no te harán nada de nada.
miércoles, 18 de abril de 2007
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